Motivos para arreglar una mala mordida

¿Sabías que una mala mordida puede ser la causa de muchos problemas de salud?
En este artículo queremos profundizar en la importancia de tener una mordida correcta para evitar problemas que no relacionaríamos a la primera con la boca y los dientes.

Vayamos por partes.

Se llama mordida al acto de juntar la mandíbula superior e inferior a la altura de los molares. No obstante, poder morder no garantiza que la boca sea completamente funcional.

Cada persona tiene una boca diferente, y en ella intervienen la genética, la psicología y los hábitos cotidianos. Por ejemplo:

  • La gestualidad facial. La gestualidad es única en cada persona, y los movimientos faciales acaban moldeando la boca para hablar, morder, masticar o respirar. Es un proceso lento
  • La curvatura de los dientes.
  • La apertura del arco mandibular.

La función de los dientes

Seguramente ya lo sabes, pero el tipo de mordida afecta a la función de cada tipo de diente, y distribuye adecuadamente la fuerza masticatoria. Cada diente tiene una forma acorde a su posición en la boca. Recordémoslas:

  • Incisivos. Son los dientes frontales, los encargados de cortar alimentos. Hay 4 por arcada.
  • Caninos: Herencia o vestigio genético, su función es desgarrar los alimentos (cuando no los comemos con cubiertos). Los mamíferos carnívoros los tienen más desarrollados precisamente porque su supervivencia depende de la caza.
  • Premolares y molares. Cuadrados y con cúspides, son los dientes que más presión soportan ( ¡hasta 70kg!) y tienen por función triturar los alimentos mediante la masticación. Los de los animales herbívoros presentan una fuerte erosión debida a una masticación lateral constante. Y de hecho, los del humano medieval eran casi planos por tener una alimentación basada en grano y cereales. Para saber más, échale un ojo a nuestro artículo sobre los dientes en la historia.

Evolución

Que el humano se pusiera de pie fue un proceso lento y muy largo. A lo largo de esos 3 millones de años cambiaron muchas cosas: la posición de la columna vertebral y la de las caderas, cosa que influyó a liberar las manos. Pero también cambiarían la forma del cráneo, la posición de ojos y orejas, y la del foramen magnum (el orificio por el que la columna vertebral entra en el cráneo).
Todos estos cambios ocurren paralelamente a la adaptación del humano a nuevas formas de vida menos dependientes de la caza, y contribuirían a la reconfiguración de la dentición para dietas más variadas.

Clases de mandíbula

Pero la evolución no es un proceso lineal, sino un enorme conjunto de “ensayos” de adaptación. Algunos son “exitosos para la supervivencia en el medio”, y otros lo son menos.
Además, el humano moderno ha hecho tantos cambios en tan poco tiempo que podemos identificar la configuración ideal de la mandíbula, de acuerdo a la morfología.
El ángulo de la mordida es lo que se conoce como la clase de mordida, y se divide en tres clases.

Muchas maloclusiones están en relación directa con problemas de tipo no dental. De hecho, son cada vez más los artículos que constatan cómo la postura global del cuerpo influye en la postura de la cabeza, y esta en la de los músculos maseteros y los masticatorios.
Esta imagen demuestra los efectos de una mala mordida en la columna vertebral.

Tipos de mordida

Mordida abierta

La mordida abierta mantiene los incisivos superiores separados de los inferiores. Los dientes no cierran totalmente la mordida, y la persona afectada no pueda cortar con los incisivos. Además, una mordida abierta hace muy difícil la pronunciación, ya que el aire se escapa libremente y la lengua no encuentra puntos de apoyo necesarios.

Mordida cruzada

Al contrario de la mordida abierta, la mordida cruzada introduce los incisivos superiores detrás de los inferiores y empuja, lentamente, el maxilar inferior hacia afuera. Esto modifica la distribución de fuerzas en la musculatura, extendiendo el problema a cervicales y espalda.

Sobremordida

Cuando la arcada superior es más amplia que la inferior, los dientes no se apoyan los unos contra los otros, sino que ejercen una presión lenta y progresiva. Como resultado, los dientes de la mandíbula inferior acaban empujados hacia adentro o apiñados. Esto, a su vez, dificulta la limpieza dental cotidiana y puede llegar a afectar a la sujeción de la encía, facilitando la entrada de bacterias o de restos de comida.

Resalte

Cuando se mira una mordida lateralmente (de perfil) los incisivos superiores e inferiores deben estar alineados para que su función cortadora sea posible. Los superiores pueden estar, como mucho, un par de milímetros por delante de los inferiores.
Cuando esta distancia es superior, o el ángulo de los dientes frontales va hacia adelante, se habla de resalte.

Mordida borde a borde

En este tipo de mordida no hay casi encaje entre los dientes superiores e inferiores, ya que ambas arcadas están paralelas. Los dientes tienen contacto directo en su punto más débil, el incisal. Eso los hace más frágiles, aumenta su desgaste y altera la distribución de la fuerza masticatoria.
Además, suele derivar en otras maloclusiones como una mordida abierta o una sobremordida, resultado del empuje de unos dientes sobre otros.

Apiñamiento

El apiñamiento se considera una mala mordida, aunque puede ser, también, una consecuencia. Se produce cuando no hay espacio suficiente para todos los dientes o cuando estos reciben presión que modifica su posición. Su principal consecuencia es que, como unos dientes cubren partes de otros, el cepillo no llega y aumenta la probabilidad de que aparezcan caries o se acumulen las bacterias causantes de enfermedades periodontales.

Consecuencias de una mala mordida

  • Problemas de habla y vocalización. La dicción y la pronunciación dependen de la posición de los dientes y la lengua, que dejan salir el aire produciendo un determinado sonido.
  • La presión de la lengua sobre los dientes también puede afectar a su posición.
  • Higiene más difícil. Espacios a los que un cepillo no llega
  • Mal aliento. Generalmente, el mal aliento tiene su causa en colonias de bacterias que se han extendido por encima de su proporción natural.
  • Inflamación de las encías.
  • Infecciones.
  • Enfermedades periodontales.

Además, la boca tiene un papel muy importante a la hora de calentar, humidificar y filtrar el aire. Una maloclusión puede hacer que el aire sea seco, frío, y tenga polvo.
Y eso puede derivar en:

  • Problemas respiratorios.
  • Desarrollo de enfermedades no dentales como la anemia o diversas alteraciones en la sangre.

Una mala mordida es decisiva en la calidad de vida y en la salud y, a la vez, un problema silencioso.
En la Clínica Arte Sano ofrecemos tratamientos personalizados de ortodoncia, adaptados a cada persona.
Nuestro objetivo no es otro que solucionar los problemas que derivan de una mala mordida, teniendo siempre en cuenta su estilo de vida y sus circunstancias laborales.

Solo así podemos romper con el miedo y la idea preconcebida de que la ortodoncia en adultos es una cuestión estética. No lo es.

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