Consejos para mantener unos dientes sanos

Mantener unos dientes sanos es algo fácil, pero a menudo olvidado. Es más, con frecuencia se olvida la última vez que se fue al dentista, o se reduce el tiempo de cuidado básico. Y, sea por los tiempos acelerados que vivimos, por desconocimiento, o por miedo de agravar un problema que ya existe.

Por eso en este post queremos recordártelo.

¿Cómo mantener unos dientes sanos?

Higiene regular completa

En España, más de la mitad de la población se cepilla los dientes una media de 1,48 veces al día. Muy por debajo de lo recomendado.

Una buena higiene dental es el primer consejo. El básico y el más repetido. Porque la higiene dental ayuda a prevenir la mayor parte de los problemas, a reducir el coste de muchos tratamientos dentales.

Una buena higiene dental pasar por:

  1. Cepillarse los dientes 3 veces al día, especialmente tras consumir alimentos azucarados.
  2. Usar cepillos de cabezal pequeño y cerdas blandas, para llegar a cada rincón de la boca y no agredir a las encías.
  3. Utilizar hilo dental al menos una vez por día, para evitar que los restos fermentables se transformen en placa y sarro, y se infiltren bajo las encías.
  4. El uso de un irrigador dental puede ayudar a desprender parte de esa placa, pero ni sustituye al hilo dental, ni elimina la necesidad de visitar al dentista.

Visitas de control

Aunque parezca un gasto evitable, ir al dentista con frecuencia es una inversión en salud. La detección temprana permite soluciones más sencillas, menos costosas e invasivas. Y además, ayuda a prevenir enfermedades no dentales ya demostradamente causadas por problemas dentales. Porque… ¿sabías que cada vez hay más evidencias que relacionan las enfermedades periodontales con el cáncer de hígado o el Alzheimer?


Acudir a tus visitas de control es el primer paso para mantener unos dientes sanos. Lo ideal es que hagas dos por año, aunque si tu boca está en buena salud (libre de caries, sin sangrado de encías, mal aliento,…) puedes hacer una sola, si tu dentista está de acuerdo.

Vencer el miedo

La mano que se esconde tras la mayoría de los males de la boca. El miedo al dentista es el principio de un círculo que se cierra solo:

  • No darle importancia a las pequeñas señales de que algo va mal. Por ejemplo, sensibilidad, dolor leve, inflamación de encías o mal aliento.
  • Evitar ir al dentista para evitar el dolor de un tratamiento dental (normalmente asociado a un recuerdo o a un trauma anterior).
  • La gravedad los problemas bucales aumenta lenta y silenciosamente hasta causar inflamaciones, infecciones o situaciones inclusos dolorosas que la original.
  • Se acude a urgencias dentales para mitigar el dolor, no para resolver el problema de raíz.
  • No regresar a la consulta dental hasta que aparece un nuevo problema.

Mucha gente cree que los buenos hábitos de higiene dental evitan las visitas al dentista. Y esa es una verdad a medias: porque, aunque el cuidado es la base para mantener unos dientes sanos, hay cosas que solo un profesional puede detectar y tratar.

Cuando algo duele, es porque hay un problema, y cuanto antes se lo trate, menor doloroso e invasivo será el tratamiento.

La odontofobia sigue existiendo, y ni toda la tecnología del mundo puede evitarla. La clave para mantener unos dientes sanos es prevenir, anticiparse y recibir la información adecuada para saber qué hacer.

Evitar ácidos y otros malos hábitos

A menudo se desconoce la acidez de algunos alimentos. Muchas veces, porque esa acidez está enmascarada por una cantidad elevada de azúcares.

Los refrescos carbonatados, los zumos industriales de fruta, el café, salsas como la soja, el ketchup o la de barbacoa, tienen un nivel de acidez muy alto (un PH muy bajo) que contribuye de forma activa al desgaste del esmalte dental. Desgaste que, a su vez, puede ayudar a que los dientes se manchen.

Para mantener unos dientes sanos, consume esos alimentos con moderación. Usa cañitas para beberlos, y nunca te laves los dientes inmediatamente después de consumirlos. Así le darás tiempo a tu esmalte a endurecerse, y no lo estarás desgastando tú.

Uso adecuado de la boca y los dientes

La boca tiene tres funciones principales: comer, hablar, y sonreír. Además, juega un rol muy importante en el mantenimiento de la temperatura y la humedad del aire que respiramos.

Sin embargo, hay personas que la utilizan para sostener objetos, o incluso para abrir botellas en busca de valoración social. Solemos conocerlas cuando toca restaurar dientes fracturados.

Si además su dentadura no está en buen estado, prácticas como esas pueden acelerar problemas más graves al contaminar zonas sensibles con bacterias que no deberían estar ahí. Y eso puede derivar en endodoncias e infecciones.

Esto es especialmente importante en los niños, ya que su boca no cuenta con la protección necesaria contra algunas bacterias presentes en bocas adultas. Es lo que se llama colonización bacteriana precoz, y es una de las causas principales de la caries infantil. Si tienes hijos o planeas tenerlos, échale un ojo a nuestro artículo y le evitarás un problema que se puede volver crónico.

Un consejo que parece obvio para mantener unos dientes sanos es que uses tu boca para lo que sirve.

Cuidado con los precios bajos

Con frecuencia vemos anuncios de implantes dentales por 300€ o de ortodoncias invisibles por 2€ al día. Recordemos que mucha gente evita ir al dentista cuando no hay dolor, y que lo considera un gasto evitable más que inversión en su salud.

Pero el atractivo de estos anuncios está únicamente en el precio, y suele dejar de lado cuestiones igual o más importantes. Omitir la calidad de los materiales, la necesidad de otros tratamientos, o incluso las visitas de control puede suponer graves perjuicios a largo plazo.

Por todo eso, es muy importante que pidas un presupuesto dental antes de aceptar cualquier tratamiento. Idealmente, deberías contrastarlo con una segunda opinión, para evitar los dramas y los gastos añadidos de la mala praxis dental.

Conocerse y tomarse las señales en serio

Una de las claves para mantener unos dientes sanos (y que vale también para la salud general) es conocerse y contar con la información apropiada. El desconocimiento suele estar detrás de muchos problemas evitables.

En la Clínica Arte Sano lo sabemos, y por eso ponemos la comunicación y la reeducación de nuestros pacientes en el centro. Porque, aunque nos llene de orgullo devolver la sonrisa y la salud a las personas, la información es poder. Y no podemos apropiarnos de ella.

Sonríe, estás en buenas manos.

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