Lo que debes saber de las muelas del juicio

Las muelas del juicio son los terceros molares, y corresponden, en la numeración internacional, a los dientes 18, 28, 38 y 48.

Su nombre hace la misma referencia en muchos lugares, idiomas y sistemas culturales: wisdom teeth (inglés), dents de sagesse (francés), denti del giudizio (italiano), queixal del seny (catalán) o de l’enteniment (valenciano). Son las muelas que salen a los 18 años, cuando se entra en la adultez y (para algunos) aparece el juicio. 

En general, son dientes que ya no tienen apenas utilidad ni, a menudo, el espacio para crecer. Más bien, existe cierto consenso en que tanto su aparición como su progresiva desaparición son cuestiones evolutivas. Por eso a muchas personas no les salen.

Lo que debes saber de las muelas del juicio

Un poco de historia

Salían cuando los demás dientes empezaban a mostrar su deterioro. No olvidemos que la higiene dental es algo relativamente nuevo, y que la evolución humana es mucho más larga que la historia escrita.

El ser humano era principalmente carnívoro y su subsistencia pasaba por poder masticar la carne. Caían los dientes de leche. Y cuando el tiempo y el desgaste afectaba a los dientes definitivos, aparecían las muelas del juicio para permitir la masticación durante unos años más.

Con la aparición de la agricultura y la ganadería llevaría a cambios muy grandes en la alimentación. Muchos a los que todavía no se ha adaptado el organismo. Si te interesa el tema, te recomendamos nuestro artículo sobre Los dientes en la historia.

¿Extraerlas o no extraerlas?

A menudo se extrae las muelas del juicio por razones prácticas y preventivas. Pero lo cierto es que no siempre es necesario, y en ocasiones es recomendable no hacerlo.

¿Cuándo conviene extraerlas?

Cuando no tienen una muela antagónica. Las muelas sirven para masticar, y los dientes tienden a buscar el contacto con un diente contrario. Si no lo encuentran, su erupción puede continuar y llegar a la encía contraria, causando lesiones y molestias de diversa magnitud.

Si las muelas del juicio no salen al mismo tiempo pueden alterar el contacto entre los dientes y, por ejemplo, hacer que la masticación solo tenga uno. Además de ser doloroso, eso puede provocar dolores de cabeza y problemas de cervicales, espalda, y en el resto del cuerpo.

Cuando la erupción no es correcta

Esto puede ser por contacto con el segundo molar o porque no salga completamente y quede tapada por la encía. Y esos casos suelen derivar en dolorosas infecciones o, peor aún, en caries. Caries que se contagian al segundo molar y que pueden alcanzar rápidamente a su pulpa, provocando la pérdida no de una, sino de las dos muelas.

En erupciones incompletas

A mucha gente se le forman las muelas del juicio, aunque no se desarrollan lo suficiente para salir. Eso puede pasar desapercibido y no causar ningún problema. Pero el organismo también puede generar un quiste para aislarla; quiste que deformará lentamente la mandíbula y que desgastará el hueso o le añadirá una presión localizada.

En ortodoncias

Cualquier tratamiento de ortodoncia siempre está precedido por una planificación del espacio. Sea con alineadores invisibles o con brackets metálicos. Cuando el espacio es insuficiente se recurre a la extracción de algún diente, y las muelas del juicio – cuando están, son las primeras candidatas.

Muelas del juicio
Authority Dental

¿Y cuándo no?

Cuando hay nervios en una posición cercana o comprometida

 Por ejemplo, entre las raíces, o cerca del nervio dentario o lingual. Afectar el nervio puede provocar una parestesia (alteración en la sensibilidad) en los dientes o la lengua o, en el peor de los casos, parálisis.

Si se encuentran en una posición cercana a los senos maxilares.

Los senos maxilares están situados a los lados de la nariz y llegan hasta la parte inferior de la frente. Un intento fallido de extraer una muela del juicio próxima a los senos maxilares puede derivar en complicaciones y requerir una cirugía más compleja.

Cuando salen bien o cuando no presentan riesgo o molestias

Unas muelas que salen derechas, sin chocar con otros dientes y que tienen el espacio y buen contacto con su diente opuesto no necesitan ser extraídas. Y aunque pueda haber motivos estéticos, se los debe estudiar para evaluar los riesgos y beneficios asociados.

Cuidados

Ninguna intervención quirúrgica es una experiencia agradable. Y una de extracción de muelas del juicio tampoco. El postoperatorio es sencillo, aunque requiere disciplina porque se reduce a dos principios: frío y alimentos blandos para rebajar la inflamación (y no pasar hambre).
Algunas muelas intentan salir sin tener espacio, y hacen presión sobre su molar vecino. Otras están totalmente horizontales, y los tiempos de recuperación varían en cada caso.

El helado es una de las recomendaciones más comunes, porque cumple con ambas condiciones. Sin embargo, se debe recordar que el helado tiene azúcar y no es buena idea comerlo a deshoras.

En todo caso, el dentista te recetará antibióticos, y te dará algunas indicaciones que debes seguir cuidadosamente:

  • Gasas frías. El frío es clave en cualquier trauma, herida o inflamación. Esto es porque suaviza la cantidad de sangre que llega a la zona para cicatrizar los vasos o tejidos rotos, reduce la hinchazón y mitiga el dolor. Aplicar hielo directamente sobre la zona es poco práctico y puede ser doloroso. Lo recomendable es envolver algunos cubos de hielo en una toalla y aplicarlo en series de 20 minutos con intervalos para descansar.
  • Dieta líquida o blanda. El trauma de una extracción puede durar entre 3 días y 2 semanas según el caso, y se debe dar a la boca a la menor carga posible. Los primeros 2 ó 3 días deberás tener una dieta estrictamente líquida
  • En ningún caso utilices una cañita. La presión negativa que se produce al sorber puede hacer que el coágulo de sangre se suelte y la herida quede expuesta.
    Mantener una dieta blanda no solo hará que los tiempos de cicatrización no se retrasen; también provocará menos molestias.
  • No fumar. Además de los efectos nocivos que tiene el tabaco para la salud bucal, el humo que se inhala reduce la cantidad de oxígeno en la boca, y ralentiza la cicatrización. Además, los cigarros tienen un efecto vasoconstrictor que alterará la cantidad de sangre que llega a la zona.
    Muchos tratamientos dentales son una excelente oportunidad para dejar de fumar.
  • Evitar las bebidas alcohólicas. El alcohol, en general, es poco aconsejado para la buena cicatrización de una herida. En general, puede ser muy útil para desinfectar, pero es muy agresivo para los tejidos y las mucosas. Beber alcohol solo debilita la capacidad de regeneración de los tejidos, y puede alterar gravemente la cicatrización.
    Las bebidas alcohólicas son incompatibles con los antibióticos, y la mezcla provoca reacciones nada agradables.
  • Evita alimentos con semillas y granos, pues se puedan alojar en la herida.
  • Huye de los alimentos calientes o irritantes. Alimentos ácidos, sazonados o picantes, e incluso los lácteos (que se vuelven ácidos con el tiempo) aumentarán el flujo de sangre, la molestia y el dolor, además de afectar a la coagulación.

De la misma manera en que, tras un análisis de sangre, nos dicen que mantengamos el algodón presionando el pinchazo, tras una extracción se deja una gasa para absorber la sangre y facilitar su coagulación. Es importante mantenerla y morderla durante una media hora para que la herida quede naturalmente cerrada en las primeras horas.

Conclusión

En la Clínica Arte Sano creemos que cada boca es única. No todo el mundo tiene muelas del juicio. No a todo el mundo le salen al mismo tiempo, ni con el mismo tamaño, espacio y nivel de desarrollo. Por eso, el estudio minucioso de la boca, las radiografías y tomografías, y el conocimiento de la realidad de cada persona es algo que nos tomamos tan en serio como la información y la educación. Porque la información es poder, y todo el mundo debería saber qué pasa con su boca.

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