¿Las mascarillas afectan a la salud dental?

Sí. Las mascarillas afectan a la salud dental. Y en este artículo queremos detallar nuestras observaciones un poco más a fondo. Se ha insistido, desde el día uno, en la inocuidad de llevar mascarilla en tiempos de pandemia.
Tiene sentido, ya que el objetivo prioritario pasa por la contención del virus. Efectivamente, las mascarillas juegan un rol crucial en el complejo balance de la salud pública y la economía.
Cada vez más profesionales de la salud constatan que, de forma directa o indirecta, las mascarillas afectan a la salud dental. Además de un cambio en la coloración de los dientes, lo vemos en un aumento de pulpitis, de fracturas, o en el lento avance de las enfermedades periodontales, causadas por bacterias anaerobias.

¿Qué son las bacterias anaerobias?

Las bacterias anaerobias tienen la peculiaridad de no necesitar oxígeno en su metabolismo. La mayoría de estos organismos obtienen su energía a través de la fermentación, en un proceso muy rápido que encuentra en la boca las condiciones perfectas para reproducirse.
Algunos lugares del cuerpo humano están libres de oxígeno aunque tienen un grado de exposición a su entrada: la boca, el tubo digestivo o la vagina. Así los surcos gingivales ( los espacios entre las encías) son el lugar donde prolifera con más facilidad la Porphyromonas gingivalis, principal responsable de las enfermedades periodontales.
Cuando las bacterias anaerobias carecen de oxígeno, se extienden fácilmente.

¿Qué problemas generan las bacterias anaerobias?

Cada persona tiene una microbiota única, en cuya composición intervienen factores como la edad, el sexo, la geografía, la alimentación y los hábitos de higiene. Es más, desde la Ohio State University se afirma que las bacterias que hay bajo las encías son como una huella digital.
Los estudios de universidades como la de Yale o la New York University han observado una relación entre el aumento de infecciones respiratorias y diversos cánceres con la presencia de determinadas bacterias bucales.

Mal aliento

La halitosis aparece con las bacterias saprófitas, que se alimentan de los restos en descomposición. La flora saprófita está presente en la boca de forma natural. De hecho, es necesaria, y no causa ningún daño cuando está en las proporciones adecuadas.
Pero si pasa mucho tiempo entre cepillados -algo frecuente en verano y en períodos festivos- estas bacterias pueden extenderse más allá de la boca y descender por el tracto digestivo, causando así el mal aliento.

Trastornos digestivos

Cuando eso sucede, la descomposición de los restos de comida antes de llegar al estómago puede derivar en trastornos digestivos como diarreas o divertículos.

Caries

La caries se produce por las bacterias que transforman los azúcares en ácidos. Contamos con bacterias que combaten esos ácidos, aunque no siempre ganan todas las batallas, y el esmalte acaba disolviéndose en los puntos de mayor concentración.

Periodontitis y endocarditis

Las encías tienen una enorme capacidad de absorción. Por eso la presencia prolongada de algunas bacterias en altas proporciones las inflama, y puede llega a debilitar los tejidos que soportan a los dientes.
Pero si además llegan al riego sanguíneo, el riesgo se vuelve mucho mayor, ya que puede afectar a otros órganos y provocar enfermedades que no se asociaría en ningún caso a la boca.
La Porphyromonas gingivalis ha sido hallada en corazón, hígado, páncreas y cerebro.

Ansiedad

No hablamos de cuadros de ansiedad y ataques de pánico. Más bien, de cómo el uso continuo de mascarillas provoca cambios en el ritmo respiratorio. Muchas personas pasan a aguantar la respiración cuando tienen los pulmones llenos, interrumpiendo la renovación del oxígeno.
Aunque parezca controlable, hace ya muchos meses que las mascarillas son parte de nuestra vida cotidiana. Y la sensación de agobio que provoca el aire caliente se manifiesta de forma discreta, dando lugar a diversas patologías derivadas como la pulpitis o el bruxismo.

Bruxismo

El bruxismo es una enfermedad silenciosa que sufren muchas personas en silencio. Y en algunos casos llega a ser la causa pulpitis, fracturas o incluso la pérdida de piezas dentales.
Las inyecciones de toxina botulínica se han demostrado efectivas para relajar los músculos maseteros (responsables de la fuerza masticatoria) y así reducir la presión de unos dientes sobre otros.

Pulpitis

La hay reversible e irreversible. La pulpitis no es una enfermedad grave, aunque si no se la trata a tiempo puede llevar a la pérdida de los dientes afectados. Consiste en una inflamación de los tejidos blandos en los que se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos de las piezas dentales.
Puede aparecer por múltiples causas: desde traumatismos y caries, hasta bruxismo e infecciones.
La ansiedad provoca bruxismo, y una presión excesiva puede empujar dientes contra el hueso, y así reducir el espacio de nervios y vasos sanguíneos. Desde que llegó la pandemia, hemos visto dentaduras perfectas con nervios podridos, y no parece ser algo casual.

Las mascarillas afectan a la salud dental

Las mascarillas afectan a la salud dental. ¿Cómo?

Algunos vídeos demuestran que la saturación de oxígeno en sangre no disminuye después de horas de llevar hasta 3 mascarillas. Eso solo quiere decir que el uso de mascarilla no genera problemas a nivel respiratorio.
Pero como decíamos más arriba, la boca tiene las condiciones perfectas para que las colonias bacterianas se reproduzcan rápidamente. Un ambiente cálido y húmedo, en contacto con microorganismos exógenos, y sujeto a fuerzas mecánicas y movimientos conscientes e inconscientes.
Por eso, resulta insuficiente limitar el discurso a los efectos puntuales de usar mascarilla de forma continua. Más bien, hace necesaria una mirada más amplia que considere todos los factores relacionados con la boca y los dientes.

Higiene y prevención

La mascarilla es obligatoria en el espacio público, pero cuanto más tiempo se esté con ella, mayor es el riesgo de que las bacterias anaerobias proliferen. La solución a esta contradicción es limitar el contacto social para no tener que llevar mascarilla, y respetar las medidas cuando haya que salir.
En todo caso, mantener el equilibrio de la microbiota bucal depende de mantener buenos hábitos de limpieza:

  • Cepillado diario y uso de irrigador bucal o seda dental.
  • Una dieta equilibrada.
  • Evita el azúcar, especialmente a deshoras. Cepíllate después si pecas.
  • Un enjuague con un tapón de agua oxigenada diluida en un vaso de agua ayuda a matar bacterias anaerobias.

¡Ojo! Lavar las mascarillas depende de si son reutilizables o no. Si vas a lavar una mascarilla quirúrgica ( cosa que no se recomienda) es mejor hacerlo con frecuencia para evitar que las bacterias la colonicen.
Y recuerda que con cada lavado la mascarilla pierde efectividad.

Nuestras conclusiones

El Consejo General de Dentistas afirma que no hay evidencia científica que relacione el uso de mascarillas con problemas dentales. Pero los estudios disponibles permiten sospechar que una situación nueva, como esta, tiene consecuencias directas en la salud bucodental y general de las personas.
Desde la Clínica Arte Sano observamos una fuerte conexión entre factores no dentales que aumentan la probabilidad de desarrollar problemas dentales.
La sensación de agobio, la ansiedad y los cambios en la calidad del aire que respiramos afectan a nivel dental, muscular, y a muchos otros que todavía están por identificar.

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