La verdad sobre blanquearse los dientes

La inseguridad que provocan los problemas de estética dental, las manchas o la diferencia en el color de los dientes, afecta directamente a cuestiones como una entrevista de trabajo o una fotografía o un evento social. Y blanquearse los dientes es una forma efectiva de recuperar la sonrisa, y darle un impulso a la seguridad y la confianza en si mismo.

Pero la influencia de los medios también es responsable del sueño colectivo de una sonrisa blanca. Aunque no sea el color natural, aunque no tenga una apariencia natural, o aunque sea utilizando materiales o productos que son, directamente, nocivos.
El blanqueamiento dental no es lo mismo que una limpieza dental. Y hay casos en los que una limpieza dental es más que suficiente para rejuvenecer una sonrisa y darle un aspecto limpio y natural.
Blanquearse los dientes está de moda, pero eso no lo hace la mejor solución para todo el mundo.

Por eso, en este artículo queremos hablar del blanqueamiento dental, y de los riesgos que tiene el intento de ahorrarse la visita al dentista y hacerlo en casa. Porque blanquearse los dientes requiere siempre supervisión profesional, y en la Clínica Arte Sano somos especialistas.

¿Qué es el blanqueamiento dental?

El blanqueamiento dental es un tratamiento dental que busca recuperar el color natural de los dientes, eliminar las manchas y el brillo de la sonrisa.
Se realiza aplicando algún compuesto químico sobre la superficie visible de los dientes, que se activa usando luz azul y una férula. Los compuestos utilizados normalmente son el peróxido de hidrógeno y el peróxido de carbamida, en concentraciones que oscila entre el 30% y el 40%, o el 10% y el 15% respectivamente.

Antes de blanquearse los dientes es importante asegurarse de que la boca esté en óptimo estado: libre de caries, sin tratamientos en curso, y previa limpieza dental.

¿Cuándo se necesita un blanqueamiento dental?

La pregunta tiene trampa, porque la estética dental es relativa y cada persona la entiende de forma distinta. Los dientes amarillos no son necesariamente poco sanos. Hay gente mayor con un blanco envidiable, y gente joven o con buenos hábitos que los tiene amarillos.

El color de los dientes lo da la dentina, no el esmalte dental, que es transparente. La dentina joven es blanca. Se torna amarillenta y más dura con el tiempo, pero eso es algo que depende exclusivamente de la genética.

Eso sí, son los hábitos los que determinarán la transparencia y la opacidad del esmalte. Los dientes tienden a tintarse u oscurecerse con la comida y, especialmente, con hábitos como fumar, el consumo de café y bebidas carbonatadas. En nuestro artículo sobre los alimentos que manchan los dientes explicábamos cómo la acidez es uno de los mayores enemigos del esmalte dental. Lo debilitan progresivamente, y permiten que los pigmentos se fijen en profundidades distintas, haciendo que los dientes se pongan más amarillos, en cuyo caso sí que se necesita un blanqueamiento. Si a esos hábitos se añade la mala higiene dental, el desgaste del esmalte será mayor y la dentina quedará más expuesta, impidiendo su blanqueamiento y provocando mayor sensibilidad.

Esa coloración también se puede confundir con el sarro, que es esa capa endurecida que se adhiere al esmalte, y que avanza hasta alcanzar la encía. Aquí es donde tenemos que hacer la diferencia entre un blanqueamiento dental y una limpieza dental.

¿Qué es una limpieza dental?

La limpieza dental es el tratamiento que consiste en eliminar el sarro y la placa bacteriana de los espacios interdentales, las grietas, surcos y demás lugares donde no llega el cepillo. Con una limpieza se frena notablemente el avance de las bacterias responsables del sangrado de encías, de la gingivitis y la periodontitis. El avance de estas bacterias es lento pero muy sólido, ya que no tardan ni 24 horas en endurecerse lo suficiente para que solo se las pueda eliminar en una clínica dental.
De ahí que insistamos tanto en que sea necesario hacerse una por año.

Blanquearse los dientes en casa: ¡cuidado!

¡Cuidado con los tratamientos caseros!

La venta de los productos químicos necesarios para hacer un blanqueamiento dental profesional está estrictamente regulada. Sin embargo, vemos páginas web, anuncios y marquesinas que ofrecen productos blanqueadores con efectos milagrosos. Por ejemplo:

  • Pastas de dientes blanqueadoras: suelen tener una concentración inferior al 2% para cumplir con los criterios legales de venta libre. Eso hace que se necesite mucho tiempo, tal vez un par de años, en ver resultados. Y lo que suele pasar es que se abandone su uso antes de que los dientes se vean realmente más blancos.
  • Tiras blanqueadoras. Deben tener menos de un 6% de concentración para poder ser vendidas de forma segura. Pero en las más vendidas normalmente no especifican.
  • Las lámparas de luz debilitan temporalmente el esmalte – paso necesario del tratamiento. Pero la exposición debe ser controlada, por un período y a una potencia definida.
  • Limón, vinagre u otros products ácidos. Si bien parecen funcionar a corto plazo, la realidad es otra, ya que son muy agresivos con el esmalte dental.

Como decíamos, un profesional siempre debe asegurar que el tiempo de exposición a la luz azul, los compuestos utilizados y su concentración sean los indicados. Aplicar algunos productos sobre dientes que no lo necesiten, o que no estén totalmente formados, puede tener efectos contraproducentes. También usar una concentración muy alta o algo tan sencillo como no tener el acceso y la comodidad para hacer un uso seguro.


El cepillado o los enjuagues con limón o vinagre pueden ser nefastos para tus dientes, y convertir un simple problema de color en una dolencia crónica.

Suelen tener estas consecuencias:

  • Desgaste y la erosión del esmalte.
  • Duración efímera y manchas más visibles poco tiempo después.
  • Sensibilidad aumentada y crónica.

Conclusión

Como puedes ver, hay un tratamiento para cada situación. La limpieza dental es el más practicado, ya que sirve para detectar, prevenir y frenar los problemas de las encías y la sujeción de los dientes. Blanquearse los dientes es una solución estética con grandes beneficios, pero no apta para todo el mundo, ni en cualquier momento.
A menudo los tratamientos caseros se venden como una inversión económica rápida y barata. Pero lo cierto es que la inversión acaba siendo mucho mayor que la de acudir a una clínica dental, se tarda mucho más en ver resultados, y a menudo ni siquiera se acercan a los esperados.

Entonces, ¿a qué esperas?

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