Endodoncia y pulpitis

Endodoncia es el nombre más técnico que se da al tratamiento consistente en matar el nervio, o hacer un tratamiento de conductos. Seguro que los has escuchado alguna vez. Se trata de una intervención invasiva dentro de lo conservadora que es. Porque, aunque suene dolorosa, permite salvar la estructura del diente y reducir el trauma.
Y la pulpitis es la inflamación de la pulpa dentaria. La causa de muchas endodoncias.

¿Qué es la pulpa dentaria?

Los dientes se componen de 3 capas: el esmalte, la dentina y la pulpa. De hecho, cuando se habla del “nervio” se está hablando de la pulpa, un tejido blando con muchos nervios y vasos.
La pulpa es el tejido blando que se encuentra bajo la dentina, y se extiende desde la corona hasta las raíces de los dientes.

El esmalte es la parte externa, visible. Está compuesto de hidroxiapatita, el material más duro del cuerpo humano, y es traslúcido (el color de los dientes lo da la dentina, recubierta por el esmalte). El esmalte es irreparable y, a día de hoy, no hay sustitutos artificiales comparables. Mientras se encuentra uno, los problemas en el esmalte suelen resolverse con carillas o fundas.

¿Qué es la pulpitis?

La pulpitis es la inflamación del tejido de la pulpa. Es irreversible, y la única solución pasa por la extirpación de la pulpa en su totalidad.
Al estar cubierta por la dentina y el esmalte, esa inflamación aumenta la presión dentro del diente, causando dolor sostenido y palpitante y que aumenta con el paso de los días.

Entre las causas más frecuentes de la pulpitis están las caries avanzadas, que pueden alcanzar la pulpa del diente y provocar un dolor muy intenso. También los abscesos (infecciones bajo el tejido) o una enfermedad periodontal avanzada que alcanza el hueso y penetra el diente desde la raíz.

Pero además, desde el inicio de la pandemia, las pulpitis han aumentado considerablemente.
Y la causa que vemos es indirecta: la tensión y la incertidumbre acentúan los efectos del bruxismo (apretar los dientes de forma inconsciente). Al aumentar la presión sobre los dientes, muchas personas han sentido dolor en dientes concretos. Dientes en los que la pulpa se ha visto comprimida o inflamada.

Hay formas de tratar el bruxismo para relajar los músculos maseteros (los encargados de aplicar la fuerza al masticar) y así reducir la erosión de los dientes. Además de las férulas de descarga, una de las técnicas que más efectivas se está demostrando es la inyección de ácido hialurónico en los músculos maseteros, que también realizamos en la Clínica Arte Sano.

¿Cuándo hay que hacer una endodoncia?

En general, se practica una endodoncia cuando no hay forma de salvar el diente, primer objetivo en afecciones graves. Por ejemplo, cuando una inflamación, infección o absceso compromete el interior del diente.
Las más frecuentes son por:

  • Pulpitis.
  • Cuando un nervio queda expuesto, por ejemplo, en fracturas.
  • En ocasiones, antes de colocar una corona.

Los síntomas que suelen acabar en una endodoncia pueden tardar en manifestarse. Entre otras cosas, por esa tendencia a no acudir a urgencias dentales hasta que el dolor es insoportable.
Una caries descuidada también es candidata. Las bacterias avanzan a paso lento pero seguro, pueden acabar por traspasar el esmalte y la dentina, especialmente si están desgastados. El resultado suele ser una endodoncia, la única manera de garantizar que el interior del diente se mantenga libre de bacterias y de materia susceptible de reavivar el problema con el paso de los años.

No tratar un problema a tiempo solo lo agrava. Y en el caso de la pulpitis, los estoicos que aguantan el dolor en realidad ponen en riesgo su vida.

¿Cómo se hace una endodoncia?

  • Apertura. El objetivo de una endodoncia es extirpar completamente el tejido pulpar, y para hacerlo hay que tener acceso a la cavidad pulpar. Con una fresa se abre la corona dental, para así alcanzar la cavidad pulpar y tener espacio de maniobra.
  • Irrigación, para matar cualquier bacteria u organismo presente en el interior del diente.
  • Retirada de la pulpa, y desinfección de la cavidad pulpar.
  • Limpieza y limado, para evitar que queden espacios desprotegidos en el interior de la cavidad pulpar. El objetivo es dejar el diente lo más aséptico posible. Aunque resulta imposible alcanzar todos los conductos, una nueva irrigación sí que asegura la limpieza..
  • Relleno y sellado con resina, de manera que el diente queda totalmente cerrado de nuevo.

Las endodoncias son molestas, no podemos decir lo contrario. Y el sellado final se suele realizar en una segunda sesión. Especialmente cuando se trata de premolares o molares, que tienen más raíces. Requieren anestesia local en todos los casos, y los dientes tratados pueden mostrar una mayor sensibilidad durar un par de días, en los que se recomienda dieta blanda y evitar temperaturas extremas.

En Arte Sano siempre buscamos las soluciones más conservadoras pensando en mantener las mejores condiciones para una buena salud bucodental a largo plazo. Y es que una endodoncia practicada a tiempo puede evitar una extracción innecesaria. Pero después de una endodoncia, un diente puede durar toda la vida si se le da el cuidado adecuado.
Lo de siempre, mantener una buena higiene y hacer un par de revisiones anuales.

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